El camino

Cuando caminas, quizá notas que el camino va hacia arriba. Si pones atención, reconoces una meta, allá a lo lejos, más arriba. Se te muestra, se te anuncia, y señala hacia algún lugar.
Tus pasos puedes trazarlos sobre colores de distintos carriles – o al revés. Siempre tienen que ver con la meta. Sobre algunos hay algo; o alguien. Como tú. Pero para cuando llegues ahí, quizá el camino ya se vea otra vez distinto. Mirar, abordar, llevar contigo, apartar, integrar, o algo totalmente distinto. Eso tiene que ver con la meta.
Se vuelve más claro cuanto más nos acercamos. A veces saltamos, nos sentamos, algo a la izquierda o a la derecha nos distrae: reconocer, decidir, cambio de carril, retomar, o algo totalmente distinto. También eso tiene que ver con la meta. ¿Y luego?
Cuando te das la vuelta, reconoces. Huellas; todos los colores. El camino siempre está hecho de todos los colores. Eso tiene que ver con el camino.
Delante de mí o detrás de mí; todos estamos en el camino. Eso tiene que ver con nosotros. Parecemos saber de una meta; dónde parece estar y alzarse, y hacia dónde parece señalar. Eso tiene que ver con la meta.
Nos damos la vuelta otra vez. Quizá es momento de un color nuevo. Eso tiene que ver conmigo, con nosotros, con el camino, con la meta, y con el hacer.
